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Enquisas

Para superar a crise...
 
El salmón en Galicia PDF Imprimir Correo-e

salmon_remontando.jpgLas poblaciones en Galicia de salmón atlántico (Salmo salar Linnaeus, 1758), una especie muy exigente en cuanto al hábitat, han disminuido drásticamente en las últimas décadas, lo cual resulta preocupante y necesita una acción inmediata, adecuada y eficaz. Un artículo de Rubén Portas y Verónica Castiñeira.

Históricamente, el Salmón ocupaba la casi totalidad de las cuencas gallegas. Actualmente, sus poblaciones se hallan drásticamente en regresión y se desconoce hasta qué punto es posible el retorno al estado original de las mismas.

La especie es muy exigente en cuanto al hábitat y su presencia sirve como indicador de buen estado de nuestros ríos. Por ello, es considerada una umbrella species o una especie paraguas ya que, conservando sus poblaciones se preserva el hábitat con las condiciones necesarias para muchas otras especies.

Su drástica disminución se debe a diversas causas. Entre ellas, podemos destacar las que alteran el hábitat adecuado para su desove en los ríos (embalses, minicentrales, contaminación, tala de la vegetación de ribera, etc.). Pero, también influyen otras, como la sobrepesca en el mar, el calentamiento global, el furtivismo o la planificación inadecuada y abusiva de su extracción.

Tipos de salmones

En función de la época en la que aparecen en nuestros ríos, podemos distinguir diferentes tipos de salmones:

- Añales: Son salmones que permanecen un sólo invierno en el mar, se les denomina así antes de su retorno al río. Estos peces inician su entrada en verano por lo que también son conocidos como estivales o agostizos. Pesan de 1.5 a 3 kg. Una importante proporción entra en nuestros ríos una vez finalizada la temporada de pesca que comienza de modo general a principios de mayo y suele rematar a finales de julio (aunque hay grandes variaciones entre los diferentes tramos fluviales).

-Multi-invierno marinos: Son aquellos salmones que permanecen más de un invierno en la fase marina antes de retornar al río.

* Los salmones de dos inviernos en el mar pueden comenzar a verse a finales de invierno y principios de primavera. Pesan de 3,5 a 6,5 kg. Se conocen como abrileños, aunque la entrada más fuerte se produce entre mayo y junio en nuestros ríos. En alguna localidad se les conoce como mayolos.

* Salmones de tres inviernos de mar (muy escasos), de mayor peso y más grandes, pueden tener su entrada en los ríos gallegos a partir de diciembre. Suelen pesar de 6,5 a 9 kg. Es curioso el hecho de que estos peces (también denominados vernales o serondos) pasen un año en el entorno fluvial, hasta el momento de la reproducción.

* Salmones con cuatro inviernos en mar: se puede considerar que han desaparecido de nuestros ríos gallegos.

Los salmones multi-invierno, al ser más grandes que los añales, son mejores reproductores. La puesta de una hembra multi-invierno es del orden del doble en número de huevos que la de una añal y de esta misma manera los huevos son de mayor tamaño. El buen estado de salud del ejemplar y su peso influye en la calidad de los huevos. La descendencia de una hembra multi-invierno también tiene más capacidad de retorno al río. La tasa de retorno de añales no llegaría a cubrir el retorno mínimo para el mantenimiento de la población que es de al menos dos peces de retorno por cada pareja de progenitores. La carga genética de los multi-invierno es más deseable y está científicamente demostrado que los salmones-multi-invierno producen a su vez más del doble de descendientes multi-invierno. Por todas estas razones, su protección es de gran importancia y debe ser uno de los principales objetivos de los planes de gestión y conservación de la especie.

El declive del salmón en los ríos gallegos

Hasta el tercer cuarto del siglo XX, el salmón habitaba en las cuencas de los ríos Ulla, Lérez, Miño, Tambre, Umia y Verdugo. A finales del siglo XX, el salmón desaparece del río Tambre, Umia y Verdugo y los tramos fluviales de colonización del Miño, Lérez y Ulla se ven reducidos.

Las mayor parte de las amenazas que sufren nuestras poblaciones salmoneras y han contribuido a su declive siguen actuando. Detallamos a continuación algunas de ellas.

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Accesibilidad y obstáculos

La especie humana influye en la accesibilidad de las cuencas para el salmón principalmente alterándolas. De las 32 cuencas salmoneras españolas con 28.000 km de río, sólo un 32% está accesible para el salmón. El resto contienen obstáculos y trampas insalvables para la especie en forma de presas, molinos, azudes y grandes embalses lo que, obviamente influye en una disminución de puntos idóneos para la reproducción, mermando así la capacidad reproductiva de la especie.

La construcción de una minicentral en el tramo más sensible del río Mandeo ha restringido de forma drástica la accesibilidad en este río.

En el caso de los ríos Tambre y Ulla, parece existir una relación entre la construcción de grandes presas eléctricas y el declive de sus poblaciones salmoneras. Concretamente, en el río Tambre, la construcción de la presa de Barrié supuso una reducción notable del tramo fluvial para la especie y un descenso abrumador de las capturas desde los años 70 hasta los 90.

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El río Lérez tiene un área accesible grande y con buenas aptitudes para el desarrollo de juveniles de la especie. La reducción del salmón en este río puede estar relacionada con la construcción y/o remodelación de las dos presas en el tramo final del Lérez y con la retención parcial de los salmones en un tramo con condiciones deficientes y sometido a una fuerte presión del furtivismo.

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El río Verdugo tiene un tramo corto accesible, aunque su capacidad productiva está ligada a su afluente Oitavén. La construcción del embalse de Eiras sobre este último dió al traste con la productividad potencial de este río.

 

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El río Miño es conocido como el mayor de los ríos salmoneros. Hay datos de principios de siglo que señalan la presencia del salmón en el río Sil hasta bien entrada la provincia de León y registros de persecución en el siglo XVIII de los monjes del Monasterio de San Esteban a los osos pardos por su competencia en los cauces salmoneros. El desarrollo hidroeléctrico en la cuenca del Miño entre entre 1955 y 1969 supuso la pérdida de más de 3.000 km de tramos salmoneros en esta cuenca. En la actualidad, las capturas en este río se pueden considerar muy bajas y en la provincia de Ourense no queda  rastro ya ni de osos ni de salmones.

Las subvenciones por kilowatio de la energía procedente de fuentes renovables han propiciado la construcción y la solicitud de concesiones para la instalación de una gran cantidad de minicentrales hidroeléctricas. Los cauces gallegos tienen en la actualidad 147 concesiones en servicio, de las que 74 corresponden a los ríos que gestiona la Xunta y las 73 restantes a los ríos gestionados por el  Ministerio de Medio Ambiente a través de la Confederación hidrográfica Miño-Sil

Se ha puesto de manifiesto que obstáculos de apenas 50 cm de altura pueden afectar significativamente a la migración de salmónidos anádromos - salmones y reos-, siendo suficientes obstáculos de algunas decenas de centímetros para bloquear las migraciones de peces con menor capacidad natatoria (como las anguilas). Por ello, la magnitud del impacto ocasionado por una minicentral suele ser equivalente al generado por una gran presa. Es de gran importancia el derribo de algunas presas, especialmente aquellas obsoletas y que no cumplen con la normativa vigente.

En general, se ha estimado que, para pequeñas y medianas presas (hasta 3 metros de altura), el coste de la eliminación era típicamente menos del 20% del coste de la construcción de un paso de peces Denil, y menos del 12% del coste de la construcción de una piscina y escalera de peces. Existen numerosas herramientas legales (como la caducidad de concesiones) y económicas (como programas de gestión de demanda y ahorro de agua y energía), ligadas a programas de desarrollo rural de las poblaciones ribereñas en los cursos salmoneros, que permiten el derribo de dichas barreras. Solo hace falta aplicarlas y concienciar a la sociedad de su imperiosa necesidad.

Contaminación

Durante el último siglo ha disminuido la pureza del agua de los los cauces gallegos debido a la contaminación inorgánica e orgánica derivada de la industria y de la ganadería. En el río Sor, se conoce la existencia de etapas ácidas en los tramos de cabecera que bien pueden tener carácter natural o bien pudieron ser empeorados por la central térmica de carbón de As Pontes, que inició su actividad en los años setenta del siglo pasado. Se intuye también que en el río Mera la total desaparición de la especie puede tener el mismo origen.

Acuicultura marina

El negocio acuícola del salmón en ambientes naturales marinos se puede considerar como otra amenaza que actúa sobre su población silvestre. La alta concentración de salmones en cultivo promueve las enfermedades. Es frecuente añadir antibióticos a la comida de estos peces para protegerlos de enfermedades, lo que origina la presencia de bacterias resistentes a estos antibióticos en los sedimentos o bajo las jaulas y que afectan a la población silvestre.

Las jaulas se colocan normalmente en zonas con buena circulación de agua en las cabeceras de los estuarios, por lo que los restos de comida, los parásitos, los peces muertos, los peces no nativos escapados y los residuos químicos y antibióticos se distribuyen con relativa facilidad por todo el ecosistema.

El cultivo intensivo tiene como efecto la erosión del patrimonio genético de la especie por cruzamiento con los especímenes de las piscifactorías, que pueden llegar a transmitir enfermedades y parásitos.

Se sabe que en la costa oeste de Escocia, las enfermedades y los parásitos de peces de granja han jugado un importante papel en el declive de poblaciones salvajes de reo y salmón.

La importancia de las cabeceras de los ríos

Las cabeceras del río se caracterizan por sus aguas limpias, ricas en oxigeno y libres de sólidos en suspensión. Estos entornos constituyen el hábitat adecuado para el desove.

La temperatura del agua es un parámetro determinante para la especie. Durante la época reproductora, la temperatura es importante para la viabilidad de las puestas. Para los salmónidos, la temperatura idónea es de unos 11 grados. Las talas indiscriminadas y el manejo irracional de la vegetación de ribera que se viene realizando en nuestros ríos son muy perjudiciales, ya que aumentan la insolación en el lecho fluvial y, a su vez, la temperatura, lo que  disminuye la cantidad de oxígeno disuelto.

Las cabeceras de los ríos, con aguas más frescas y oxigenadas, son un imprescindible refugio climático para nuestros salmónidos ante el fenómeno del calentamiento global. Es de vital importancia mantenerlas en un perfecto estado de conservación.

Desgraciadamente, debido a la gran cantidad de obstáculos y barreras construidos en los ríos es casi imposible que los salmones puedan acceder a los tramos más altos de los ríos. Si la administración no pone remedio a ello, es probable que la acción paulatina del calentamiento global sobre la temperatura del medio fluvial ponga en serio compromiso la reproducción de los salmones en los actuales y escasos tramos accesibles para la especie.

Alteraciones genéticas

Los datos expuestos anteriormente ponen de manifiesto una reducción importante de nuestras poblaciones salmoneras, que alcanzan su punto más bajo en los años 90. Sin embargo, esta reducción de efectivos no sólo se relaciona con la disminución del área accesible y las amenazas mencionadas anteriormente.

Si consideramos las características de los salmones capturados en la década de los 80 y 90, observamos que el número de salmones que pasan tres inviernos en el mar se ha reducido bastante y los salmones que pasan cuatro inviernos en el mar han desaparecido. También  ha disminuido bastante el número de frezadores múltiples y de  zancados. Esta situación parece estar relacionada con una menor supervivencia de los salmones durante la fase marina, así como en la fase reproductiva. La clase de edad que pasa dos inviernos en el mar aumentó su presencia y también la de los añales. Este cambio en las características de las poblaciones tiene consecuencias (desde el punto de vista numérico) en la fecundidad de la población. Por ejemplo, los cambios estructurales en el río Ulla han supuesto una reducción de más del 25% de la fecundidad relativa individual de la población.

 En una conferencia sobre el salmón atlántico se señaló que los altos niveles de explotación de los salmones de llegada temprana, junto con la alteración del hábitat, pueden ser los factores responsables de la reducción de la productividad de las poblaciones y que estas razones puedenrelacionarse con el hecho de que los peces ahora vuelven más tarde, más pequeños y más jóvenes.

 Los salmones de los ríos del sur de Galicia tienen ahora un menor tiempo de permanencia en el mar, son más pequeños y entran más tarde en el río que hacia la mitad del siglo XX. Esto puede ser debido a cambios climáticos y, por otra parte, a la explotación prolongada tanto en el mar como en el río de los peces más grandes que entraban en el mismo al inicio de la temporada de pesca.

Un trabajo destaca que en el norte de España se pescó de marzo a julio desde 1990 y, debido a ello, se perjudicó a los salmones grandes, mayoritariamente a las hembras multi-invierno, dado que durante esos meses remontaban los ríos (mientras que los machos entraban mayoritariamente en julio).

La ausencia de los grandes ejemplares es una desastrosa pérdida para las poblaciones salmoneras por distintas razones. Primeramente, la carga genética de los multi-invierno es más deseable ya que estos ejemplares producen más del doble de descendientes multi-invierno. En comparación con los añales, estos salmones son mejores reproductores, producen el doble de huevos con un mayor tamaño. Por otro lado, la descendencia de una hembra multi-invierno tiene más capacidad para retornar al río. Además, los grandes salmones tienen mayor facilidad para superar obstáculos y remontar grandes distancias y tienden a predominar en los ríos largos y caudalosos. Por último, su ausencia podría conllevar la desaparición de una serie de genes ligados a ese tipo de salmones y por lo tanto a una disminución en la variabilidad genética, lo que va unido a una disminución en la capacidad adaptativa de la especie ante fenómenos adversos.

Hace ya más de un siglo, Stone (1880,1882) y Rutter (1904), advirtieron que la pesca del salmón podría aumentar la representación de los ejemplares más pequeños y jóvenes reproductores machos y que la eliminación de los adultos mayores podría llevar a reducciones en el tamaño de los adultos, así como también en el rendimiento reproductor.

Las tasas de explotación han sido mucho más elevadas para los peces que llegan pronto que para los que llegan tarde, lo cual ha tenido como consecuencia una tasa más elevada de peces en la fase de su primer regreso del mar al agua dulce y un exceso de machos en los terrenos de desove.

La insuficiente mejora de la accesibilidad

La mejora de la accesibilidad para la especie en Galicia se ha realizado en tres cuencas. En el río Lérez la longitud utilizada por el salmón representaba un 9% de la longitud accesible actual, a causa de una serie de obstáculos en los 3 primeros kilómetros que impedían el remonte a zonas más altas del río. Tanto en el río Ulla como en el  Tea (afluente del Miño) se realizaron mejoras para el remonte a través de las presas.

El esfuerzo realizado es insuficiente. La mejora de la accesibilidad a los tramos altos es fundamental para recuperar las poblaciones salmoneras. Desgraciadamente, los cauces gallegos cuentan con un número tan amplio de obstáculos, algunos de ellos dificilmente subsanables (como la presa de Portodemouros) que suscitan un compromiso político serio y un cambio radical en la política energética y ambiental.

¿Son eficaces las repoblaciones?

Las sueltas masivas de salmones en sus primeras etapas de vida son sin duda la medida más recurrida por las administraciones, pero a su vez, la más costosa y la más criticada por los científicos.

piscifactora_carballedo.jpgEn España se empezó a repoblar de 1888 a 1945. En este periodo se realizaron pequeñas sueltas de salmones procedentes del río Rhin y de Gran Bretaña. De 1946 a 1970 se iniciaron intensas repoblaciones de salmones nativos, incluyendo transferencias. De 1970 a 1992 se repobló con salmones importados del norte de Europa. A partir de 1992 todas las comunidades autónomas empezaron a realizar repoblaciones con stock autóctono, tal y como se había realizado de 1946 a 1970.

En cuanto a las repoblaciones con stock importados, un proyecto europeo concluyó que tuvieron un impacto numérico negativo y que, a corto plazo han causado cambios genéticos en los stocks nativos.

Las repoblaciones tienen varios efectos negativos entre los cuales podemos señalar los siguientes:

-Desaparece la selección sexual que ha marcado y modelado la especie durante siglos.

-Los juveniles son criados en piscifactoría, sufriendo un proceso de domesticación que produce la relajación de los mecanismos anti-depredatorios. Además, son alimentados de manera regular sin esfuerzo para la búsqueda de comida, lo que tiene repercusiones sobre su supervivencia una vez son soltados en el medio natural.

-Los animales se encuentran en una densidad anormalmente elevada, lo que produce un deterioro en las relaciones sociales, ya que no se establecen jerarquías, con lo cual, una vez soltados, esos individuos tendrán ciertos problemas sociales y comportamentales.

-En la fase de la cría de los alevines se mantienen fluctuaciones de temperatura y flujo de aguas moderadas, por lo que una vez en el río, muchos de los peces no sabrán adaptarse a unas condiciones variables.

-Los cientos de peces que son soltados en los ríos provienen de un reducido número de progenitores, lo cual tiene consecuencias muy nefastas. La variabilidad genética con la que se pretende fortalecer la población es reducida. Aumentar el tamaño de una población a partir de un número reducido de adultos, en lugar de realizar mejoras de hábitat y favorecer frezaderos para facilitar el cruzamiento entre un mayor número de salmones salvajes, es hipotecar la viabilidad de la misma a corto y largo plazo.

-La contaminación que generan las piscifactorías.

-La propagación de enfermedades, dado que el gran número de salmones en cultivo tienen mayor posibilidad de generarlas y pueden llegar a contagiar enfermedades a los salvajes a la hora de soltarlos al río.

Los datos que maneja la administración muestran una mejora numérica de las poblaciones salmoneras en los ríos en que se realizaron repoblaciones durante los últimos años. Si bien el número de salmones salvajes parece seguir oscilando, la presencia de salmones procedentes de repoblación ha aumentando en dichos cauces.

Las acciones actuales llevadas a cabo para fomentar y fortalecer las poblaciones son la captura de adultos de retorno, la recuperación de zancados y el cultivo holobiótico. Los alevines y pintos destinados a repoblar algunos cauces gallegos en la actualidad proceden de estas acciones.

El seguimiento de los salmones repoblados en el río Lérez permite saber que la tasa de salmones que logra retornar al río después de la suelta se sitúa entre 0.07 y 0.13 adultos por cada 100 juveniles.

La contribución de los ejemplares repoblados se incrementa según pasa el año. Pero, en los años considerados, no llegan a superar la cifra de los salmones salvajes detectados. Por lo tanto, a pesar del esfuerzo invertido en las repoblaciones y del éxito logrado, la supervivencia y el éxito reproductivo sigue siendo mayor en los salmones salvajes, a pesar de que las mejoras realizadas en el hábitat son escasas e insuficientes, y de que el hábitat disponible está restringido por el gran número de obstáculos mencionados anteriormente.

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Capturas de salmones salvajes y de repoblación en la estación de control de Bora (río Lérez)

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Proporción de salmones salvajes y de repoblación en el río Ulla. Pesquería y Estación de Ximonde (2000-2001)

Un artículo sobre las repoblaciones en el  Ulla señala que el beneficio perseguido con ellas es lograr una mayor producción de esguines para posibilitar un mayor retorno de adultos que el que produciría la población salvaje por si sola. Pero se reconoce que las repoblaciones traen consigo riesgos tanto ecológicos como genéticos (pérdida de variabilidad y la selección de características que son ventajosas en piscifactoría pero no para la naturaleza, o sea, que en un recinto cerrado, donde los peces son alimentados, la competencia y la selección entre individuos es muy diferente a la que tendría lugar en la naturaleza.

Otro estudio constata que no se dispone de la información necesaria para asegurar que al extraer reproductores del río para cruzarlos en las piscifactorías, se produce un mayor número de adultos de retorno que dejando reproducirse los peces en el río de manera natural.

Tanto los peces salvajes como aquellos con menor tiempo de permanencia en la piscifactoría (huevo embrionado, alevín y jaramugo), abandonan el río como esguines con mayor tamaño y factor de condición que aquellos que permanecieron más tiempo en la piscifactoría. Esta observación puede relacionarse con la condición de crecimiento en la piscifactoría. Ese factor de condición señala también que existe una menor adaptación en el río cuanto más tiempo permanecen los peces en la piscifactoría. En cuanto al tamaño que alcanzan los peces después de la fase marina, se observó que los procedentes de repoblación eran algo más grandes que los salvajes. Asimismo, se comprobó que los salmones repoblados llegan más tarde al río que los salvajes. Por lo tanto, sería conveniente un retraso en la apertura de la temporada de pesca para aumentar la proporción de capturas de peces repoblados frente a la de los salmones salvajes.

Un futuro sombrío

El futuro del salmón atlántico en los ríos gallegos es turbio.  En algunos ríos las poblaciones no  responden a las medidas de recuperación de acuerdo con lo esperado y en otros aún no se está trabajando para su recuperación. Los datos de los inventarios de los juveniles no son muy buenos para los próximos años ni para los mejores ríos (Eo y Ulla). Los modelos climáticos preveen que en un futuro próximo muchos tramos fluviales pueden dejar de ser aptos para la especie debido a un incremento térmico de sus aguas, otros prevén su extinción en el sur de Europa entre los 20 y 50 próximos años.

La única solución posible para afrontar el problema es trabajar en la accesibilidad hacia los afluentes de régimen térmico más bajo. Actualmente, los ríos son más cortos y tienen menor caudal debido mayoritariamente al efecto que ejercen las presas y azudes. El agua ha disminuido en pureza por razones de contaminación orgánica e inorgánica procedente de la ganadería y la industria. Además, el río discurre por márgenes con menos árboles y la pérdida de la vegetación de ribera disminuye la calidad de las aguas, principalmente su valor como refugio térmico. La vegetación de ribera tiene múltiples funciones en su ámbito natural, además de contribuir a la regulación térmica de las aguas, contribuye a la estabilización de márgenes y orillas, a la aportación de materia orgánica, constituye un soporte vital para múltiples especies y ejerce un control de la influencia de la cuenca sobre el cauce (utiliza y retiene escorrentías, nutrientes y sedimentos).

No tiene sentido soltar peces en el río si no tienen el espacio que necesitan para desarrollarse. Es difícil aumentar las poblaciones de salmón si no se recuperan las zonas de freza en las que se reproducen. No podemos tratar de mantener poblaciones de salmones a base de criarlos en piscifactorías y después soltarlos al medio fluvial, porque no es ni ético, ni viable económicamente y biológicamente. Por otro lado, esos fondos deberían destinarse a mejoras de hábitat y accesibilidad. Además, las noticias en las que los políticos posan en la foto soltando peces en los ríos desvían la atención de la ciudadanía, que debería exigir un mayor compromiso a nuestros gobernantes y un cambio en las políticas energética y de agua.

Galicia debe recuperar sus poblaciones salmoneras. El Estado Español aún no ha adoptado un Plan nacional para la conservación de la especie que estipule los requisitos y objetivos mínimos que deberán seguir cada una de las comunidades autónomas que cuenten con la presencia de la especie.

El salmón se considera una especie "vulnerable" en el Libro rojo de los vertebrados de España. Su pesca debería vedarse temporalmente en la totalidad de los ríos, hasta que las causas de su notable descenso poblacional estén claramente identificadas y las estrategias de conservación definidas y encauzadas.

Aunque se refuercen numéricamente las poblaciones salmoneras, puede mantenerse o reducirse su población efectiva, cuyo tamaño determinará la adaptación de la especie ante adversidades naturales, para afrontar enfermedades o su capacidad evolutiva.

Conclusiones

1. El cambio climático amenaza la calidad térmica de los cauces fluviales. La fragmentación existente en los ríos, con numerosos obstáculos y barreras, impide a los peces acceder a los tramos más altos donde las condiciones pueden ser favorables para adaptarse al cambio climático.

2. Las repoblaciones se han tomado como la gestión más fácil a la hora de recuperar el salmón en los ríos gallegos. Sin embargo, no aportan el éxito esperado, si la capacidad del río no es suficiente para mantener a más salmones. Las repoblaciones pueden contribuir a aumentar el número de ejemplares, pero tienen un efecto limitado en cuanto al mantenimiento de las poblaciones en niveles óptimos para su supervivencia a largo plazo.

3. De no reforzarse la mejora del hábitat y la permeabilidad de todas las infraestructuras que se hallan en los cauces salmoneros, se seguirán invirtiendo fondos públicos en trabajos que, aunque parecen obtener un cierto éxito, tienen repercusiones inciertas sobre la variabilidad genética de los ejemplares salvajes y cuyos efectos sobre la población efectiva (la que se reproduce) son desconocidos.

4. Parece que la pesca puede estar relacionada con la desaparición de los grandes salmones. La bibliografía consultada señala que la carga genética de los salmones multi-invierno es más deseable, ya que son mejores reproductores que los añales, producen el doble de huevos (con mayor calidad) y por lo tanto el doble de descendencia. Su ausencia supone una gran pérdida tanto genética como evolutiva.

Además, analizando el periodo de retorno de los salmones en el río, la pesca sigue ejerciendo una selección negativa, ya que su apertura aún coincide con la llegada de salmones salvajes cuyos descendientes tienen una mayor supervivencia. Se debería modificar la regulación piscícola retrasando el periodo de pesca, aumentando el número de vedas en los tramos fluviales y publicitando la pesca sin muerte.

5. Se debe fomentar la reproducción natural de la especie en los ríos para mantener la selección natural y sexual y recuperar los procesos evolutivos que han modelado a los salmones a lo largo de los siglos. Es imprescindible aumentar el número de frezaderos y custodiar los ya existentes. El furtivismo también supone un problema que se agudiza especialmente en algunos ríos.

6. Las actuaciones para la mejora de la accesibilidad son insuficientes. La conservación de una especie bandera y emblema de los ríos salvajes debe ser más atrevida y comprometida, entendiendo que, aunque la demolición de minicentrales y presas suponga un coste considerable, es viable.

7. Galicia tiene serios problemas para cumplir la normativa europea sobre el agua y se espera previsiblemente una sanción por parte de la Comisión europea. La dejadez de la administración y el poder de las grandes empresas energéticas suponen una traba para la recuperación de las condiciones naturales de los cauces fluviales gallegos.

 
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