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Enquisas

Para superar a crise...
 
Citas de Albert Recio, Yayo Herrero e Carlos Taibo PDF Imprimir Correo-e
Citas de Albert Recio e Carlos Taibo sobre as respostas perante a crise económica e de Yayo Herrero encol do concepto de progreso.

"Si la izquierda se limita a regocijarse de los males del capitalismo, la risa puede transformarse pronto en llanto. Y esto vale tanto para la izquierda tradicional, autosatisfecha con el fracaso del neoliberalismo pero sin propuestas alternativas claras, como para una izquierda verde que confunde el cierre coyuntural de las plantas automovilísticas con una posible mejora ambiental y es incapaz de ofrecer propuestas de salida a las víctimas de la crisis. Ante una crisis social hacen falta ideas alternativas. Como las que tenía la izquierda radical europea en la Primera Guerra Mundial, o como la que significó el keynesianismo frente a la crisis del 1929. Ideas por las que luchar, por las que abrir espacios de reflexión y movilización. 

Tenemos la oportunidad de reconvertir un enorme drama social en un avance. Pero hay que empezar ya a pensar en alternativas y no sólo en denuncias, porque la crisis del empleo es un drama a corto plazo y no podemos dejar pudrir una situación. De la podredumbre nace el populismo. 

Sugiero que hay un terreno en el que plantear las propuestas. El de construir una propuesta en base a integrar la salida a las diferentes crisis -la del empleo, la ecológica, la del cuidado- promoviendo una política económica orientada a la reorganización productiva hacia la sostenibilidad. Una política que tiene potencialidades de generación de empleo, que permite la reorientación de procesos productivos y trayectorias laborales diversas, que puede ilusionar a la mejor producción técnico-intelectual y que da satisfacción a necesidades básicas como las generadas en el campo del cuidado. Y que permite reinvertir la hegemonía del capital en beneficio de lo público y lo colectivo. Pero una propuesta que requiere elaboración y que conduce a una confrontación directa con los intereses dominantes. Pero que puede generar, al menos, un espacio cultural, político y técnico que abra una posibilidad de salir del marasmo neoliberal".

Albert Recio, Profesor Titular do Departamento de Economía Aplicada da Universitat Autónoma de Barcelona. En "Cuaderno de crisis 3", número 66 (febreiro 2009)  de mientras tanto.e.

 

"El concepto de progreso humano se fue construyendo, por tanto, basado en el alejamiento de la naturaleza, de espaldas a sus límites y dinámicas. El desarrollo tecnológico fue considerado como el motor del progreso, al servicio de una idea simplificadora que asociaba consumo con bienestar, sobre todo en las últimas décadas, en las que la sociedad de consumo se ha autoproclamado como la solución para todos los problemas humanos. El lema "si puede hacerse, hágase" se impuso, sin que importasen los para qué o para quién de las diferentes aplicaciones. La ocultación de los deterioros sociales y ambientales que acompañaban a la creciente extracción de materiales y generación de residuos, hicieron que se desease aumentar indefinidamente la producción industrial, creando el mito del crecimiento continuo.

La palabra progreso dotaba de un sentido de satisfacción moral a esta tendencia de la evolución sociocultural. Se consideró que todas las sociedades, de una forma lineal, evolucionaban de unos estadios de mayor "atraso" -caza y recolección o ausencia de propiedad privada- hacia nuevas etapas más racionales -civilización industrial o economía de mercado- y que en esta evolución tan inexorable y universal como las leyes de la mecánica, las sociedades europeas se encontraban en el punto más avanzado. Al concebir la historia de los pueblos como un hilo de secuencias que transitaba del salvajismo a la barbarie, para llegar finalmente a la civilización, los europeos, empapados de la convicción etnocéntrica de constituir la "civilización por excelencia", expoliaron los recursos de los territorios colonizados para alimentar su sistema económico basado en el crecimiento. Sometieron mediante la violencia (posibilitada por la aplicación científica a la tecnología militar) y el dominio cultural a los pueblos colonizados, a los que se consideraba "salvajes" y en un estado muy cercano a la naturaleza.

Esta concepción de progreso, vigente en el presente, ha sido nefasta para los intereses de los pueblos empobrecidos y para los sistemas naturales. La idea de que más es siempre mejor, la desvalorización de los saberes tradicionales, la concepción de la naturaleza como una fuente infinita de recursos, la reducción de la riqueza a lo estrictamente monetario y la fe en que la tecnociencia será capaz de salvarnos en el último momento de cualquier problema, incluso de los que ella misma ha creado, suponen una rémora en un momento en el que resulta urgente un cambio de paradigma civilizatorio".

Yayo Herrero, membro da coordenación de Ecologistas en Acción. En "Objeciones al desarrollo: Una mirada crítica al concepto de progreso", publicado en Rebelión.

 

"En un planeta en el que sobran los argumentos para afirmar que el crecimiento no genera cohesión social, provoca agresiones medioambientales muchas veces irreversibles y propicia el agotamiento de recursos que no estarán a disposición de las generaciones venideras, cada vez es más urgente que busquemos, por ello, otros horizontes. Sorprende, sin embargo, que muchos de quienes han hecho de la sostenibilidad su bandera de enganche prefieran esquivar la conclusión de que en los países ricos tenemos que asumir cuanto antes reducciones drásticas en la producción y en el consumo, de la misma suerte que tenemos que repartir el trabajo en provecho de modelos que hagan de la redistribución de la riqueza, de la vida social, del ámbito local y del ocio creativo sus cimientos.

Nada de esto último se aprecia, ni de lejos, en las posiciones que abrazan hoy nuestros gobernantes, empeñados en sacar adelante diagnósticos de lo que sucede tan errados como interesados. Recuérdese que hace algo más de un año el presidente Rodríguez Zapatero eludía mencionar, en sus discursos, la palabra crisis. Después se inclinó por arrojar todas las culpas de lo que ocurría sobre los desmanes que ha dado en exportar la economía norteamericana -ninguna correspondía, en cambio, a un modelo, el español, al parecer en modo alguno lastrado por flujos especulativos de diversa índole-, para, en los últimos tiempos, descargar sus iras contra una burbuja inmobiliaria que, según una singularísima visión, nada habría tenido que ver con las políticas alentadas por el Partido Socialista desde las más diversas instancias. ¿Cuánto tiempo tardará Rodríguez Zapatero en percatarse de las contradicciones flagrantes de lo que defiende ahora?

No hay manera de casar el omnipresente discurso de la sostenibilidad con medidas como las que el Gobierno español ha decidido alentar en respuesta a la crisis. Una de ellas es esa enloquecida apuesta por la alta velocidad ferroviaria que tanto gusta -dicen- al presidente norteamericano de estas horas. A su amparo está claro qué es lo que se nos viene encima: una forma de transporte que reclama salvajes agresiones contra el medio, propicia la desertización ferroviaria del grueso del territorio, es extremadamente onerosa en términos energéticos y se traduce en precios inalcanzables para la mayoría de los ciudadanos".

Carlos Taibo, Profesor de Ciencia Política da Universidade  Autónoma de Madrid. En "¿Y esto es la sostenibilidad?", edición do 23 de maio de 2009 do xornal Público.

 
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