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foto-cultivosSoy un sibarita. Lo reconozco y ya estoy pensando en el menú de estas fiestas. ¿Qué tal un salmón ahumado como entrante?. Además, ahora está baratísimo. Ayer, para ir calentando motores, en el mercado, compre salmón. "Es Chileno" - me dijo la pescadera. ¿Chileno?.  Un artículo de Ferrán García Moreno, miembro de Veterinarios sin Fronteras y coordinador de la campaña "No te comas el mundo", sobre el impacto socioambiental de Pescachile, del Grupo Pescanova.

El salmón en Chile se ha convertido es su gran estrella económica actual. El país suramericano está a punto de atrapar a Noruega como el principal productor mundial de salmón, y lo ha hecho en menos de 15 años, convirtiendo la zona sur de Chile en un auténtico Salmón Valley andino. Pero de toda esa maravilla económica y ese maná rosado, ¿cuánto queda para los chilenos? Pues las migajas. Mientras que el beneficio bruto empresarial de esa exportación ronda el 30-40%, lo que finalmente llega a los bolsillos de los trabajadores chilenos no alcanza apenas el 4%. Diez empresas producen el 65% de todo el salmón en Chile, la mitad no son chilenas y por cada 1.000 € que ganan esas 10 empresas con la exportación del salmón, los trabajadores de sus empresas (los chilenos de verdad) ganan menos de 1 €. En diez años, se produce más salmón (10 veces más) y se exporta más valor monetario (4,5 veces más). Pero mientras se reduce en un tercio el nº de empresas y su beneficio bruto aumenta 30 veces más, el poder adquisitivo real de sus trabajadores se reduce. Parece claro que los indicadores macroeconómicos y los micro sociales están muy alejados, y lo que es más preocupante, cada vez más alejados a medida que el "éxito" del salmón es mayor.

Pescachile: péscate a Chile 

Una de las grandes empresas gallegas que tiene sus raíces de beneficios monetarios metidas en el barro insostenible del salmón es Pescanova. Pescanova es una transnacional agroalimentaria descomunal. En Chile, Pescanova opera bajo el nombre de Pescachile (allí le llaman Pescate a Chile por su expolio injusto de los tremendos recursos marinos del país andino). Entre sus operaciones destaca el cultivo intensivo de salmones en balsas jaula. Es una de las principales empresas comercializadoras de salmón. Lo podemos encontrar sin ningún problema en la sección de congelados de cualquier tienda o supermercado. Los efectos sociales y ambientales de esta actividad han estado denunciados una y otra vez por trabajadores, institutos de investigación, ONGs, ambientalistas, incluso por el mismo Gobierno Chileno a través de su Departamento de Trabajo y de Salud.

Una de las cosas más tristes que aparecen ante mis ojos al entrar en el "mundo Pescanova" y sus tropelías salmoneras consiste en ver como se ayuda y potencia una actividad injusta, empobrecedora e insostenible con el dinero de todos nosotros. Por ejemplo, durante el año 2004 un organismo de titularidad pública (COFIDES) le inyectó a Pescanova 44 millones de € para su actividad salmonera en Chile. El beneficio para ellos, el riesgo para nosotros y los desechos para los chilenos. Así también me hago yo multimillonario.

Comercio internacional y pobreza

Existe una corriente de pensamiento muy dominante entre políticos, economistas, instituciones económicas multinacionales, y también algunas ONGs, que destaca las bondades del comercio internacional de alimentos como motor de desarrollo para los países pobres. Yo, modestamente, no lo tengo tan claro. Con los datos encima de mi mesa veo sin duda que el modelo es capaz de generar una cantidad ingente de dinero pero también es absolutamente incapaz de distribuirlo con un mínimo de equidad.

Los 6 € que acababa de pagar por mi salmón chileno en la pescadería no iban a ayudar en nada a los chilenos que lo necesitan. O mejor dicho, iban a ayudar 1000 veces más a una gran empresa  española que a Francisco González, trabajador chileno de esa empresa al que conozco bien. Me esfuerzo pero no consigo ver como ese mercado internacional va a ayudar a Francisco a mejorar su nivel de vida con su actual contrato basura temporal, sus indignas condiciones de trabajo y una maquilización laboral que asusta. Tampoco veo nada claro su futuro inmediato cuando los negativos efectos ambientales que van íntimamente asociados a la producción del salmón en Chile aparezcan en las cada vez menos puras aguas subantárticas chilenas.

A veces más es menos. Este es uno de esos casos pero tenemos-lamentablemente- muchos ejemplos similares. Desde 1537, con la explotación de azúcar y algodón en América Latina, hasta la actual explotación de "alimentos de lujo", como el salmón, los camarones o la soja para engorde del  ganado. Por cierto, aviso al lector de que el salmón chileno tiene un magnífico sabor en boca pero deja un intensa sensación amarga a nivel retronasal, más psíquica que física pero tristemente real.

Para saber más:

No te comas el mundo

Guía de consumo responsable de pescado

 
< Ant.   Seg. >

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